miércoles, 24 de marzo de 2010

Conviene sonreir de vez en cuando

Haz la cuenta de las veces que te he mirado, dime si no son suficientes, dime qué hago...
Observa las veces que te he nombrado, dime si no han llenado el vaso de tus deseos, dime cómo lo hago...
Ahora pregúntame si he perdido la razón, si todo lo que he ido construyendo ha sido en vano, abrázame como cada noche para contarme la historia de cuando nos conocimos, vamos a revivir los mejores momentos juntos, vamos a no dejar que esto se apague, vamos a caminar en la misma dirección...

Mátame entonces, pero no me dejes malherido, pues no quiero volver a sentir el puñal ardiente atravesar mi espalda, susúrrame que vendrán tiempos mejores, susúrrame aunque sea falso que el dolor desaparecerá para siempre, llévame a otro mundo, cúrame las heridas...

Trata de crear ese mundo que me prometiste, y hazlo con el cuidado con el que lo haces todo, luego acuéstate en mi regazo y bésame, bésame todo y vamos a dormir...

viernes, 19 de marzo de 2010

Y sí que me importa.

Malditas esperanzas que van y vienen y residen en los corazones de la gente;
Malditas las noches en las que alguien sueña que todo tiene arreglo;
Malditas las madrugadas en las que llenas la almohada con lágrimas que no te dicen nada.

Maldito el destino que juega a su antojo con las ilusiones, ilusiones perdidas en tristes tardes;
Maldita la culpa que inunda mi ser para castigarme un día más, sin saber el por qué;
Maldito yo, maldita tú, maldito el triste susurro del viento galopante que grita: soledad.

Maldita la misma soledad, maldito el instante en el que decidimos pensar;
Maldito el ímpetu de no caer y no derrumbarse, sólo nos conduce al mismo camino;
Malditas las sonrisas de personas puñales, de piedras lanzadas directas al corazón.

Palabras que se clavan, indiferencias que te matan, pasividad que duele.
Despedidas, sólo queda eso, adios y adios.

sábado, 13 de marzo de 2010

Miguel Delibes

Grandioso, enromérrimo, sencillo, humilde, virtuoso de la lengua...

Miguel Delibes tenía una inexplicable relación íntima con las palabras, jugaba con ellas a su antojo y creaba grandes obras, con la precisión de un cirujano tallaba en ese enorme árbol de la imaginación una estupenda historia con pequeños detalles que te hacían disfrutar como un personaje más de esa novela.

De su mente nació una historia que ha cambiado parte de mi vida, de ella he aprendido mucho y en cierto modo me he sentido identificado con ese mundo, hablo de "Los santos inocentes".
Una desgarradora historia de una familia extremademente esclavizada en los latifundios extremeños.
Y de su mente nació mi personaje favorito, Azarías.
Un viejo que se orinaba las manos todas las mañanas "pa' que no me se agrieten" decía él mismo, y contaba siempre igual: "Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once, cuarenta y tres, cuarenta y cuatro..."
Un personaje inocente, con una mentilidad de niño y un tremendo amor a la naturaleza y a sus Milanas, la relación de Azarías con sus Milanas, sin duda, marcaron algo en mi forma de ver la naturaleza, y en cómo una mente retrasada e inocente como la de Azarías había encontrado la felicidad plena y completa en unas aves a las que cuidaba y alimentaba como si fuesen sus propias crías.

He de admitir que me emocionó mucho ver a Franciso Rabal en su magnífico papel de Azarías, es justo como lo imaginaba.

Miguel Delibes ha marcado a sus lectores, a cada uno con un libro diferente, pero todos han nacido del mismo padre, la mente de Miguel Delibes, un tesoro que hemos perdido pero que gracias a su obra conservaremos por los siglos de los siglos.

Descanse En Paz, Miguel Delibes.

miércoles, 10 de marzo de 2010

11-M, Yo no me olvido.

Hace 6 años fueron arrancados cerca de doscientos sueños, que se convirtieron en un amasijo de hierros, sangre y carne.
Esa mañana de Jueves mucha gente cogió su billete hacia la muerte, y ésta no tuvo piedad, da igual que fueras niño u hombre, mujer o anciano, el destino estaba escrito en esas vías, aunque la gente que se encontraba dentro del tren sólo cumplía su papel de ciudadano, ajenos a todo lo que les iba a ocurrir por causas que ahora no vienen a cuento, pero desde luego, esas causas nada tenían que ver con las personas que esa mañana iban al trabajo, al instituto, o símplemente a ver a algún familiar lejano.

Nada, ninguna causa vale la vida de estas personas, no sólo se perdieron vidas, sino que se rompieron familias, preguntaos por una madre que perdió a su hijo que esa mañana iba al instituto a estudiar.
No hay ni una sola razón para sufrir ese destino, no, no debió de ser así, no debieron, no debimos, mejor dicho, pagar por decisiones ajenas a nosotros, por la ambición de unos pocos pagaron muchos.

Hoy voy a hacer mi particular minuto de silencio, y espero que las personas responsables (porque las hay) estén con unos remordimientos de conciencia que no les permitan dormir, ojalá el recuerdo de esas casi doscientas personas, de esos doscientos ciudadanos siga vivo dentro de nosotros y seamos capaces de aprender de los errores.
Hoy, como cada 11 de Marzo, deseo más Paz que ningún otro día. Por ellos, por los que se fueron.

Yo no, yo no me olvido.

lunes, 8 de marzo de 2010

Hoy

Hoy he aprendido a ser paciente, a saber escuchar, a olvidar cómo odiar...
Hoy he aprendido que no se hacen las cosas esperando una recompensa...
Hoy he aprendido a ponerme en la piel de los demás...

Hoy he aprendido a llorar con alguien, pero al mismo tiempo, a animar a alguien...
Hoy he aprendido que aunque lo hagas todo por ser mejor, siempre hay alguien poniendo trabas...
Hoy he aprendido que esa gente no se merece que yo deje de sonreir...

Mañana prometo no olvidar todo lo aprendido, mañana prometo mirar adelante, prometo ser mejor, prometo sonreir.

Y hoy, por último, voy a aprender a escucharme a mí mismo.

Bienvenidos a mi mundo.