miércoles, 10 de marzo de 2010

11-M, Yo no me olvido.

Hace 6 años fueron arrancados cerca de doscientos sueños, que se convirtieron en un amasijo de hierros, sangre y carne.
Esa mañana de Jueves mucha gente cogió su billete hacia la muerte, y ésta no tuvo piedad, da igual que fueras niño u hombre, mujer o anciano, el destino estaba escrito en esas vías, aunque la gente que se encontraba dentro del tren sólo cumplía su papel de ciudadano, ajenos a todo lo que les iba a ocurrir por causas que ahora no vienen a cuento, pero desde luego, esas causas nada tenían que ver con las personas que esa mañana iban al trabajo, al instituto, o símplemente a ver a algún familiar lejano.

Nada, ninguna causa vale la vida de estas personas, no sólo se perdieron vidas, sino que se rompieron familias, preguntaos por una madre que perdió a su hijo que esa mañana iba al instituto a estudiar.
No hay ni una sola razón para sufrir ese destino, no, no debió de ser así, no debieron, no debimos, mejor dicho, pagar por decisiones ajenas a nosotros, por la ambición de unos pocos pagaron muchos.

Hoy voy a hacer mi particular minuto de silencio, y espero que las personas responsables (porque las hay) estén con unos remordimientos de conciencia que no les permitan dormir, ojalá el recuerdo de esas casi doscientas personas, de esos doscientos ciudadanos siga vivo dentro de nosotros y seamos capaces de aprender de los errores.
Hoy, como cada 11 de Marzo, deseo más Paz que ningún otro día. Por ellos, por los que se fueron.

Yo no, yo no me olvido.

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